12 de diciembre de 2012

LA PUREZA NO EXISTE

Jackson Pollock


A primera vista podría parecer, con la afirmación del título, que estoy descubriendo la pólvora. Sin embargo, a poco de rever el concepto, admitiremos que no es ninguna obviedad y que, muy por el contrario, existe en nosotros una exigencia casi natural, inconsciente y por lo tanto no analítica, que apunta al manejo de pretensiones de pureza en los comportamientos humanos como una necesidad de la propia sustentación.
La aspiración de un concepto de pureza que solemos reclamar muchas veces, está dirigida normalmente al otro en la búsqueda quizás de compensaciones a las propias carencias y debilidades. 
No es que discrepe con la ambición sino con la errática valoración que hacemos de las capacidades posibles que pudieran  colmar al cien por ciento las expectativas.
Objetos de tales demandas suelen ser aquellos seres que elevamos a la categoría de líderes, de cualquier índole, o a movimientos u organizaciones de masa políticos o religiosos sobre quienes volcamos la mayor confianza en la conducción del camino que nos muestran y adonde nos dejamos guiar. Esa responsabilidad que le adjudicamos implica un grado de entrega que busca justificarse atribuyéndole a aquello a que hemos apostado, características de excelencia y pureza que exceden la lógica de la realidad.
Cuando hablo de pureza, me refiero a ese criterio que suele manejarse mediante el que se considera posible el comportamiento inmaculado, limpio de todo lo que concierne a las marchas y contramarchas del transitar humano. Una entelequia ésta que se sustenta muchas veces cerrando los ojos a la realidad con el riesgo de devenir en fanatismo y otras por la inercia cómoda y complaciente que se deja llevar por una imagen errática, hasta que despierta y se da de bruces con lo innegable: el ser humano es luces y sombras y todo lo que él construye no escapa a esa impronta. Sería ingénuo pretender una conducta humana exenta de sombras, sin embargo lo que resulta ineludible sostener y requerir es la coherencia, una virtud no muy frecuente en aquellos objetos que elevamos a jerarquías superiores, como lo hacemos por ejemplo en el terreno de la política, entre otros planos de la actividad humana. 
Federico Ferrando. 


15 de octubre de 2012

PAN...etta PARA HOY MAYOR DEPENDENCIA PARA MAÑANA

       


Muy lejos están aquellos tiempos en que las calles de Montevideo y el espíritu de los uruguayos lucían por doquier, sin ambages ni dubitaciones y como una obviedad a rajatablas, aquella inevitable consigna YANKIS GO HOME !
Eso era antes. Antes de que el pueblo consiguiera obtener parte de sus aspiraciones. Era una época previa a aquella en que, merced a su lucha, las fuerzas progresistas alcanzaron el gobierno y por ende el uso de la manija del Estado. Que no es poco, pero obviamente no todo lo necesario para cambiar estructuras, situaciones, mentalidades, calidad de vida y, sobre todo, el futuro. Esa instancia de tiempo y esperanzas que debería ser una construcción participativa, levantada con el poder del pueblo que lo habilite a decidir sobre su propio destino. Facultad   aquella que sigue ausente a la hora de las determinaciones porque el uruguayo, con su triunfo progresista,  se ha quedado con la mitad de la torta para festejar. El resto no está a su disposición sino , como siempre, al de intereses que nada tienen que ver con el del pueblo ni de la soberanía nacional. Sin embargo, frente a los acontecimientos,parecería que este no es un tema que despierte demasiadas preocupaciones. Las euforias de otrora, cuyas motivaciones no han perdido vigencia sino que muy por el contrario se han reforzado, han caído hoy bajo el influjo de un extraño hipnotismo que ha anulado la capacidad de reacción. Veamos si me equivoco. Uruguay acaba de ser testigo privilegiado de la X Conferencia de Ministros de Defensa de las Américas, ya que fue en su exclusivo balneario de Punta del Este donde se consumó el evento. Allí y con todo desparpajo, el ex jefe de la CIA y actual secretario de Defensa de EEUU, León Panetta, embaucó abiertamente con la  "Nueva Estrategia de Defensa" que el Imperio busca imponer al continente latinoamericano. No es novedad que EEUU siga buscando nuevas formas de dominio y control del mundo, lo que sí es novedoso, lamentablemente triste y preocupante, es que quienes antes se jugaban la vida por la defensa de la soberanía de los pueblos y la aspiración de acabar con el imperialismo, hoy se sientan junto al ex-enemigo para acordar y suscribir estrategias continentales de defensa. Ante tal desatino, resulta sin embargo  extraño el silencio del pueblo, o la anuencia del pueblo, ya que  ante la gravedad del hecho ha mostrado una tolerancia que no era permitida cuando la izquierda se movía en el llano. Han sido contadas las organizaciones que salieron a la calle a mostrar su rechazo ante aquel escenario difícil de imaginar. Quien hubiera pensado que el ex guerrillero tupamaro Eleuterio Fernández Huidobro, el "Ñato" de revólver al cinto, ideólogo de los más recalcitrantes planteos antiimperialistas, hoy devenido Ministro bajo el paraguas del compañero presidente, otro grande de la guerrilla (y hoy no tanto) adorado por multitudes, se transformaría en operador político del sistema opresivo y más inhumano de la Historia.
Leon Panetta, casi un "compañero", vino a ofrecer su generosa ayuda procurando ser "en el hemisferio occidental el socio predilecto en materia de seguridad". No fuera a ser cosa de que los peligros inminentes que acechan a Uruguay estuvieran huérfanos del respaldo que EEUU tiene para brindarle porque "ningún país por sí mismo puede hacer frente a los desafíos multifacéticos y solapados que presenta el siglo XXI". 
Antes del evento puntaesteño, el ministro guerrillero (perdón, ex, muy ex) había tenido ya otro encuentro con otro lider de la pandilla de la Casa Blanca, el nunca bien ponderado Frank Mora  subsecretario de Defensa de EEUU, con quien mantuvo el segundo Diálogo Estratégico entre ambos gobiernos para actualizar los acuerdos de cooperación del año 1953. Entendieron que aquellos habían perimido y los nuevos tiempos exigían renovación de abrazos y estrategias conjuntas para la Seguridad. Ese tema que, si mal no recuerdo, generó una Doctrina de Seguridad Nacional instrumentada por medio del Plan Condor y que hoy, nuestros gobernantes que la sufrieron en carne propia, parecen olvidar aunque como referente valdría la pena tomar en cuenta, por decir lo menos. Sin embargo vino Panetta y mandó a parar y, a sus órdenes, el compañero Pepe y el compañero Ñato lograron sentirse complacidos con la suscripción de un nuevo "diálogo estratégico" que los uruguayos, mirando para arriba, dejan correr con la extraña actitud acrítica de los nuevos tiempos.

17 de septiembre de 2012

LA VIDA ANTES DE LA VIDA






"Un lobo es siempre un lobo por más que lo quieran disfrazar de oveja..."  Nada más cierto que esa imagen proporcionada por el diario "El Observador" de Uruguay en su nota crítica"Una ley abortiva que viola tratados" del 16.9.12 sobre modificaciones efectuadas al proyecto de ley que propende a la legitimación del aborto. El mencionado medio de prensa, tras sostener que los cambios efectuados al texto no varían su esencia, arremete contra la intención que el mismo conlleva de humanizar una situación que priva a la mujer del derecho (humano) a ejercer su libre arbitrio en aspectos cruciales de su vida. Al hablar aquí de vida me refiero a la existencia que implica caminar por esas calles cargando con responsabilidades, dolores, vergüenzas, carencias, necesidades, indiferencias, miserias, imposibilidades, desesperanzas y otros lastres que soportarán, en vivo y en directo, aquellas mujeres y aquellos fetos salvaguardados, cuando se vean obligados a transitar esa vida tan bien "protegida" por los defensores de normas jurídicas y  preceptos religiosos que obvian la realidad de carne y hueso. Esa misma realidad que exhibe, invariablemente y a diario, el riesgo mortal siempre latente del aborto clandestino al que recurre la clase más desprotegida, ya que las pecadoras con billeteras robustas cuentan con las mejores clínicas a su disposición y sin problemas legales. Esa realidad de un mundo que, cuando tiene frente a sí el producto de una violación o surgido en un medio de ignorancia y miseria, olvida que ese nuevo engendro está allí y sólo lo mira por encima del hombro y de su propia incapacidad  preguntándose "qué hacemos con esto ?" y luego da vuelta la cara frente al problema social instalado, porque la responsabilidad es de quienes trajeron al mundo más hijos.  Tales protectores a ultranza de esa vida que recién comienza a vibrar con la unión de un óvulo y un espermatozoide y que aún no ha franqueado el umbral de la realidad que prefieren obviar y que sí grita y llora de verdad, condenan la interrupción del proceso de fecundación porque entienden (según la nota periodística) que ello " viola el principal de los derechos humanos, que es el derecho a vivir". Refiriéndose, por supuesto, a esa concepción de la vida tan sui generis donde el valor animal de la acción biológica se prioriza a la defensa y protección de los valores humanos que sí están en juego, léase salud, educación, dignidad, libertad y elección de vida, entre tantos otros valores que nunca conocerán muchos de aquellos que no deberían haber abierto nunca los ojos a infiernos tan previstos. A tal opción suman el indignante desprecio manifiesto por la mujer en general que, sin ambages, exhiben en su argumentación anti aborto. En efecto, cuando estos paladines de la defensa de los derechos humanos, comentan el agregado a la ley que exime de la práctica del aborto a aquellos   médicos e instituciones que lo rechazan, anotan que no obstante ello, (la ley) "mantiene el tremendo error de habilitarlos por la sola voluntad de la mujer". 
La pregunta surge entonces instantáneamente : será que la mujer , para estos esclarecidos señores, no es humana y por lo tanto no entra en la órbita de quienes pueden ejercer su voluntad y poseer derechos ?
Aquí viene a cuento aquello del principio : la observación de los lobos que se disfrazan de ovejas...Qué mejor ejemplo de ello que  esta manifestación impúdica de cinismo que encubre bajo la aparente defensa de valores humanos, la pretensión aberrante de cercenar el elemental derecho (tremendamente humano) de la dignidad. 
Afortunadamente ya sabemos que estos lobos ya no engañan a nadie por más lana de ovejas que se echen encima.

Federico Ferrando.




25 de agosto de 2012

NI A FAVOR NI EN CONTRA, SI NO TODO LO CONTRARIO.



 

                          “Lo oculto es lo que nos completa"
                          Lezama Lima (MUERTE DE NARCISO)


REENCUENTROS

Es obvio que todo toca a su fin. Las vacaciones también. Al cabo de ellas, retomamos entonces  esta tarea impuesta sólo por el placer de la comunicación, luego de disfrutar del contacto directo con las calles montevideanas, la compañía de los seres queridos de por aquellos lares y, por ende, de observar los diferentes aspectos de la realidad uruguaya, rica, compleja, controvertida y, sobre todo en movimiento. Es, por supuesto, la percepción a vuelo de pájaro de un visitante ocasional pero, de la que no escapa la visión  de un país cuya dinámica, en el error o en el acierto, sigue buscando caminos que le permitan lograr los tan ansiados cambios a que aspira una sociedad que mantiene la esperanza. Caminos que a veces sorprenden, cuando conllevan apuestas a innovaciones cuestionadoras de concepciones éticas tradicionales, como la propuesta del gobierno de legalizar el consumo de la marihuana. La argumentación de crear un mercado controlado que generaría un consumidor cautivo de esa droga, alejándolo así de otras búsquedas más nocivas en el amplio espectro de sustancias, es por lo menos discutible y da lugar a controversias múltiples. El proyecto no surge de la nada, sino evidentemente de la necesidad de enfrentar –de alguna manera- una realidad que abruma y distorsiona, física y moralmente, los pilares de una sociedad que  sufre un crecimiento manifiesto del flagelo de las drogas. Las soluciones, las encontrarán o no los responsables ocasionales de semejante tarea pero, más allá de esta circunstancia y sin pretender adentrarme en las profundidades psicológicas de este drogadicto del siglo XXI que se expande sobre la faz de la Tierra con alarmante incremento, no puedo eludir la tentación de observar el fenómeno como la consecuencia de una añeja carga  que el ser humano arrastra desde tiempos inmemoriales.

LAS BÚSQUEDAS INSACIABLES

El hombre es un gran interrogante tras la búsqueda de respuestas. Lo ha sido siempre. Probablemente ya en la caverna, cuando el rayo asombraba sus sentidos, intentó explicárselo, lo temió, cayó herido por su fuerza y tal vez lo adoró más tarde cuando su fuego le fue útil. Su vida se transformó, así como seguramente su percepción de una realidad en la que encontró un poder –más allá del suyo propio pequeño y limitado- que le brindó beneficio y protección. Las fuerzas naturales comenzaron a cobrar la categoría de objetos de adoración en la búsqueda de abrigo y respuestas y aquel hombre ya no fue el mismo, ya no estuvo tan solo. Había acertado con una otredad a la que recurrir en el intento por escapar al desamparo.
La debilidad de ese ser falible y desguarnecido se ilusionó en el encuentro con espejismos de su propia creación, y la invención de un  universo de divinidades buscó explicar lo que no puede ser explicado. El descubrimiento de la finitud de la vida afirmó esa necesidad de ahuyentar la soledad del destino ineludible y para eso, el hombre siguió inventándose –hasta hoy- artimañas que disfracen aquella contundencia.

DIOSES Y DROGAS

Religiones y drogas fueron surgiendo entonces en auxilio de las angustias existenciales que desesperan al individuo, para brindarles un sostén. Convertido así el sujeto en la mitad de su propio ser, ya no abandonará la persecución de esa complementariedad falsa para sobrevivir.  Instalados como recursos de sustentación, dioses y drogas, han sido referencias conductoras de la vida de los hombres, a veces por caminos separados y otras marchando de la mano.
En diferentes momentos y lugares, esta ha sido una constante de la que el hombre no ha escapado.
Resulta interesante recordar, por ejemplo, el registro de la Historia que nos señala fecha tal como alrededores del 1500 a.c. , en el período micénico de la antigua Grecia –cuando aparece gran parte de las divinidades como Zeus, Hera, Ares, Poseidón, etc –  la del nacimiento también de los misterios de Eleusis.
Estos ritos de iniciación eran celebrados en Eleusis, por aquellos tiempos, en homenaje a los personajes mitológicos Démeter y Perséfone. Las adoraciones y creencias de culto que conllevaban, unían al adorador con el dios y eran guardados en secreto, so pena de muerte. Las complejas ceremonias que tenían lugar en el templo Telesterion, se caracterizaban por la intervención, en determinado momento, de un agente psicodélico, el ciceón (kikeon), bebida especial que jugaba un papel fundamental al ser ingerida por los iniciantes que alcanzaban, tras ceremonias, ayuno y libación del kikeon, estados mentales revelatorios con profundas ramificaciones espirituales e intelectuales. Aquí anotamos ya la función de un  estimulante de fuerte impronta psicoactiva como ingrediente de gran representatividad en la actividad social de una colectividad. El poder de los misterios fue de tal magnitud que bajo el gobierno de Pisístrato de Atenas se hizo panhelénico y a partir del 300 a.c. el estado (con algún precursor del Pepe Mujica) nacionalizó el control de los misterios antes en manos de dos familias: Eumólpidas y Kerikes, provocando un vasto incremento en el número de iniciados. Esta suerte de religión pagana donde una droga jugaba un papel exacerbante de gran protagonismo, tuvo una enorme fuerza y poder que se prolongó durante dos mil años, hasta que el cristianismo lo arrasó para imponer otro dominio y la sujeción a nuevos dogmas.

 PARENTESCOS INVISIBLES

Otros confines de la Tierra han sido y siguen siendo testigos de tales persecuciones del hombre en los laberintos de sus angustias.
Las culturas nativas americanas tienen un rico historial de consumo de drogas psicodélicas y alucinógenas, profundamente enraizada en la base de su cultura.
El peyote, con propiedades enteogénicas (psicotrópicas), el San Pedro, la poción mágica ayahuasca, entre otros vegetales y preparados fueron y siguen siendo de uso en zonas amazónicas, México, Arizona, Nvo. México, Perú, Bolivia, etc.
El cronista español fray Bernardino de Sahagún, anotaba : “…hay otra hierba, como tunas de tierra, se llama peyoti, es blanca, los que la comen o beben, ven visiones espantosas o irrisibles; dura esta intoxicación de dos a tres días. Es común manjar de los chichimecas, pues los mantiene y les da ánimo para pelear y no tener miedo, ni sed, ni hambre y dicen que los guarda de todo peligro” . Fray Bernardino estimaba que los aborígenes americanos consumían el peyote desde al menos dos mil años antes de la llegada de los españoles.

LOS PARAÍSOS ARTIFICIALES

Frente a este panorama ancestral, se reitera en el hombre la búsqueda, más allá de sí mismo, de un soporte de carácter ficticio que le ayude a comprender y recorrer su destino.
Hoy, siglo XXI, a la oferta de respuestas tradicionales -dioses y drogas- se ha sumado el paliativo de la distracción consumista por imposición de un mundo capitalista. Sin embargo, la propuesta de este mundo no le llega a quienes siguen sufriendo la globalización de la angustia nutrida de amenazas, guerras, miseria, desigualdades, hambre, desesperanza e injusticias de todo tipo.  Para estos, los dioses han ido perdiendo sus brillos y sus capacidades para brindar esperanzas.  Apelar a la fantasía de una falsa realidad sigue, no obstante, siendo posible. Los que han captado esa certeza y saben especular con ella, se han transformado en los nuevos dioses que no aportan esperanzas sino la vana ilusión que lleva la droga. La gran lucha contra este flagelo probablemente tendría que apuntar entonces hacia otras profundidades, nada fácil de alcanzar en este mundo sin paradigmas.

Federico Ferrando.

24 de mayo de 2012

HABLEMOS DE MUJERES !




Seguramente más de un desprevenido se lanzará tras el título con aquella expectativa  sobreentendida de que, una vez más, la mujer será aquí objeto de burla, menosprecio o broma sexual.  Todo eso dentro del marco de la actitud - casi deporte - que la sociedad ejerce con cruel naturalidad.
Pero le erró, mi amigo !
Hablar de mujeres conlleva, sobre todo, la responsabilidad de poner en la mira de cada uno la atención a los valores que manejamos en la consideración del género. 
El histórico menoscabo que recae sobre él y que se expresa de forma sutil o desembozada, con mayor o menor violencia, más o menos solapadamente, se manifiesta en toda la escala social sin distinción de raza, religión o país, y así instalado se acepta como un ingrediente propio de la condición humana.
El tema viene a cuento no por novedoso, notoria y lamentablemente,sino por la acumulación creciente de episodios y hasta de posturas institucionales que quiebran toda indiferencia.
Obviamente no es este un tema que se agote en una nota de pocas palabras, no obstante, el silencio cómodo sólo establece una complicidad tácita - por pasividad insensible- con esa práctica de dominio machista que se ejerce en la sociedad con la anuencia general. Así entendido, considero imprescindible no ahorrar oportunidades para poner sobre el tapete un tema que deshonra al género humano. 
Días atrás, conmovido ante las cifras de hechos indignantes de violencia doméstica cometidos cotidianamente contra mujeres, tanto en países europeos como americanos, donde la muerte está presente de manera superlativa, culminé la jornada con una revelación que, llevando agua para el mismo molino, semejaba una caricatura perversa de la realidad. Sin embargo, era una rotunda realidad la que nos golpeaba los ojos y los oídos, a través de un documental emitido en la televisión sueca donde en los encuentros de dos mujeres - provistas de cámaras ocultas- con imanes (sacerdotes) de diez de las mezquitas musulmanas instaladas en Suecia, éstos respondían a preguntas cruciales sobre el comportamiento que debía corresponder  a la mujer. Las respuestas de aquellos consejeros religiosos, espirituales y sociales, que tienen valor de sentencia, exhibieron con demoledora contundencia la estimación que esos hombres consagrados al servicio de su dios, le otorgan a la mujer.
Qué hacer, demandaron al sacerdote, cuando una es golpeada una y otra vez por el marido. La respuesta -con excepción de la de un imán- fue que jamás se debe recurrir a la policía y que esos episodios domésticos se solucionan, palabras más palabras menos, con paciencia y tolerancia. La siguiente consulta se refería a la eventualidad de negarse a tener sexo con el marido. Absolutamente vedada tal posibilidad, salvo que la mujer esté enferma o en el período menstrual, fue la respuesta de los religiosos. Así iban los consejos de estos ministros espirituales,  cuando debieron atender la queja de una de ellas de que el marido tenía otra mujer. Sin dudas éste sería un hombre tímido ya que el orden religioso, según todos los imanes consultados, autoriza a poseer hasta cuatro. Y poseer es la palabra más adecuada para la concepción de la relación hombre-mujer expresada en el documental en todas sus instancias. Así de descarnada se mostró la posición de una institución al servicio de los hombres, literalmente hablando.
Con esta perspectiva y tras las expresiones lógicas de indignación frente a tales evidencias, la chispa encendida da paso a otras complejidades. Quienes sostienen y proclaman tales preceptos son representantes del Islamismo. Dicha religión, que ampara también otras formas de tratamiento denigrante a la mujer, se ha extendido profusamente hacia Europa en los últimos años con la corriente migratoria proveniente del Medio y Lejano Oriente. Este fenómeno  no sólo trajo consigo a millares de seres humanos, sino también las reacciones xenófobas e islamofóbicas de una parte de la población europea. No es del caso considerar la nutrida variedad de consecuencias de este encuentro-desencuentro. Sin embargo, hay una ineludible aquí y es la que apunta al aprovechamiento político e ideológico de las criticables características de aquellas culturas foráneas por un lado, y por otro al ocultamiento oportunista de la propia realidad escudándose en aquel postulado futbolero de que no hay mejor defensa que un buen ataque. 
Me explico sintéticamente. La derecha, en creciente actividad en toda Europa, suma estas concepciones culturales -sin dudas reprobables - del Islam en su fóbica argumentación y encuentra adeptos que ingresan a la peligrosa corriente xenófoba que recorre el continente. Al mismo tiempo y de paso, extiende en su discurso generalizado contra la inmigración, una cortina distractoria sobre la ignominia que, fuera del Islam, también padece la mujer bajo el dominio machista. La diferencia entre uno y otro caso sólo estriba en que, mientras bajo el arbitrio de Alá la humillación al género está patrocinada institucionalmente, en el resto del mundo que se pretende libre de culpa, la ofensa se infiere por la libre y como hábito ancestral.  Si cupiera alguna duda para reconocer que el menosprecio viene de lejos, cabe recordar la consideración del griego Platón quien supuestamente - al reflexionar a propósito de la reencarnación - sostenía que si uno no era justo en esta vida, en la próxima nacería mujer. Toda una definición de castigo para reflexionar.


Federico Ferrando.-



23 de abril de 2012

POBRE DON JUAN....!!





La gente no te comprende, Juancar. El problema es que el vulgo se queda sólo en la superficie de las cosas. No penetra en la esencia de los por qué, en la intimidad de lo que uno lleva en la sangre y lo impulsa a actuar. Podríamos hablar casi de instinto, por qué no. Sin embargo, lo que más se menciona de tu última escapada, es que dejaste un elefante menos en las sabanas africanas. A nadie le da por pensar que esa afición tuya te viene de lejos y que es imposible de reprimir, aún con todos tus oropeles a cuestas o, quizás en razón de ellos. Porque hay un problema de raza. Tú perteneces a una raza de cazadores y eso, es como una marca de fábrica que el poder español mantiene a través de la Historia. No sería extraño que, más de una vez, mientras apuntas con tu rifle a algún trompudo africano, te venga a la mente la imagen de tus lejanos antecesores cazadores de indios. Por supuesto, tú no viviste aquellas epopeyas, pero alguna vibración ancestral seguramente debes recibir desde el más allá en esos valientes momentos frente al enemigo circunstancial. El cazador frente a la presa...debe ser emocionante! Sea indio, elefante, riquezas ajenas o ciudadano común reclamando sus derechos.   No, no es que tu soberana presencia esté frente a esa variedad de objetivos. Tú sólo perteneces a esa raza que, desde las alturas del poder, ayer cazaba indios, expoliaba los recursos de sus tierras y hoy, con la misma indiferencia y soberbia, disfruta de safaris en África mientras más de cinco millones de personas no tienen empleo. Tú eres rey, no eres político obviamente, pero navegas en las aguas del poder como Jefe del Estado y deberías tener ojos para ver, en ese Estado, el ejercicio de una política que ha olvidado a su pueblo. Pero te comprendo, no se puede tener ojos para todo: uno para la telescópica del rifle y otro para observar como se desfleca la democracia en tu país mientras el pueblo desespera. Imposible. De todos modos, has tenido finalmente un gesto magnánimo y has pedido perdón. Lástima que los que deberían perdonarte, demasiado preocupados por resolver como podrán ganarse el pan de mañana, no deben haberte oído.

Federico Ferrando.-




15 de abril de 2012

CUANDO LOS MIEDOS SE HACEN TRIZAS



Una vez, hace ya unos años, con mi hija entonces pequeña a mi lado, intentaba con esfuerzo y en vano hacerle tomar una medicina de sabor muy desagradable. Insistía sin éxito con aquél propósito cuando, corto de imaginación, se me ocurrió aplicar la archigastada fórmula que sufrí yo mismo en mis tiernos años.

Con tono imperante y cara de pocos amigos, le lancé aquello de “toma la medicina de una buena vez porque si no viene el cuco y te come”.

Ante la amenaza, mi hija detuvo de golpe su llanto, me miró fijamente y sin ningún titubeo me preguntó “ ¿y si te come a vos?”. Sorprendido, estuve a punto de tomarme yo la medicina ante aquella respuesta inesperada pero, me dejó pensando. ¿Si el débil, amedrentado siempre por la amenaza se plantea un día una pregunta tal, no se  invertirán los papeles?

La historia de los pueblos nos ha mostrado, en reiteradas oportunidades, que la reversión es factible. Los ejemplos existentes, que han ido marcando pautas indelebles en la consciencia humana, en el quehacer social y en la forja de nuevos valores, nacieron a instancia de la acumulación de opresiones y amenazas hasta el punto en que  el fiel de la balanza se vuelca al campo del desafío y la respuesta, haciendo añicos todos lo miedos.

Es obvio que no siempre se dan las condiciones para desarrollar la reacción contestaria.

La debilidad del ofendido, la falta de consciencia de su capacidad de respuesta, la fuerza bruta ejerciendo la presión dominante con la supremacía del poder, son factores que demoran el cuestionamiento y el contraataque. Sólo lo demoran pero no lo impiden, porque tarde o temprano, por una simpe ley de física aplicable también al comportamiento humano, toda acción provoca una reacción. No es natural en el hombre el precepto cristiano de “poner la otra mejilla luego de ser agredido”.

Esa construcción moral, en la búsqueda quizás de la comprensión del otro, en la persecución de una paz teórica y ficticia entre los hombres, de la tolerancia llevada al extremo de la humillación propia, no condice con el respeto a la vida, a la dignidad y a la justicia que todo ser humano está obligado a defender y que, las  aceleradas y profundas transformaciones del mundo actual, han ido descaeciendo gravemente.

El orden internacional del capitalismo salvaje ha ido arrasando con los derechos humanos de la dignidad, la justicia, el trabajo, la soberanía de los pueblos y hasta el derecho a defender sus intereses básicos de sobrevivencia.

La crisis económica provocada cruel y aviesamente por el mercado especulativo, ha devastado en Europa a países cuyos ciudadanos fueron sumergidos en la más humillante miseria y hoy vemos deambulando en la búsqueda de un mendrugo para sobrevivir.

Portugal, Italia, España, Francia, Grecia, antes Islandia, son víctimas propiciatorias del poder del capital que, exhibe sin ambages, como puede a su antojo transformar realidades en su propio beneficio.

Las medidas arbitrarias y difíciles de calificar por la gravedad que entrañan en la vida de la gente, como las monstruosas rebajas de sueldos, pensiones y puestos de trabajo en Grecia o los recortes de derechos laborales y civiles en una España millonaria en desocupados, son muestras de ese poder infame del sistema que, no obstante, deja descubrir que se encuentra en plena crisis tanto económica como política.

Sin embargo, esta acumulación de padeceres va saturando la capacidad de aguante y, cuando los que despiertan  comienzan a exigir

justicia surge la pretensión de acallarlos mediante la imposición de durísimas leyes represoras, como está sucediendo en Españä y en el propio Estados Unidos para los que alzan su voz contra el sistema.  Expresión que demuestra por un lado la incapacidad para aportar soluciones a las exigencias populares, porque para el sistema el primer tema de consideración y respeto es la atención a las necesidades del mercado antes que a la de los ciudadanos. Por otro lado, la exhibición de la fuerza para sostener el atropello mas flagrante a la democracia (¿cuán democrático es un país cuyo gobierno no ha nacido de las urnas como ha sucedido con Italia y Grecia?) proclama a todos los vientos que el “nuevo orden” se siente amenazado. Porque, la verdadera amenaza a la que el sistema es profundamente sensible, es la de que las mayorías de sus sociedades despierten y descubran que existen otras alternativas y al mismo tiempo tomen consciencia de su capacidad de reacción para luchar y conquistar otros caminos.

Dimitris Christoulas, un jubilado griego de 77 años, tan sólo unos días atrás, tomó una valiente decisión al alcance de su capacidad. Se dirigió a las puertas del Parlamento y allí se descerrajó un tiro que terminó con su vida sobre la Plaza Sigtama de Atenas. Antes, había dejado una carta : “Dado que no tengo una edad que me permita responder activamente (aunque sería el primero en seguir a alguien que empuñara un kalashnikov) no encuentro otro modo de reaccionar con dignidad que poner fin decente a mi vida antes de comenzar a rebuscar en la basura para encontrar comida”. Su limitada condición le permitió a su dignidad sólo ese camino, pero también señaló que otra alternativa es posible cuando los miedos se hacen trizas.











                                                                                                                                    

3 de abril de 2012

DE HIPNOSIS Y TRAMPAS


"No, yo ya no miro más informativos. Estoy harto de tanto drama por todos lados. Quiero paz y tranquilidad. Prefiero sentarme a mirar un programa de T.V. que me haga reír", así, en tono displicente y sin complejos, me respondió recientemente un amigo al requerirle su opinión sobre los últimos acontecimientos en el Medio Oriente . Respeté su actitud pero aquella respuesta me dejó pensando con tristeza en la cifra enorme de personas que, como él, optan por aquella postura. La de la disposición a la indiferencia, a dar la espalda a la realidad, a la elección del silencio frente a la imperiosa necesidad del grito y la acción ante el espectáculo de un mundo que duele más cada día. El fenómeno, recurrente y fácilmente comprobable, me llevó a reflexionar sobre algunos de los posibles y variados orígenes del mismo. Sin ninguna duda, comparto la carga de dolor y frustración que los aconteceres de un mundo en crisis como el que habitamos provoca en el alma, así como el rechazo a su reconocimiento. Por otro lado, comparto asimismo la imprescindible necesidad del disfrute de la alegría y la risa como motores energéticos de nuestra experiencia vital. No obstante ello, en el centro de tal dicotomía, entiendo también que debe caber la consciencia de que formamos parte de un todo, de una entidad compleja, viva, cambiante, con debilidades y fortalezas, con virtudes y maldades, con ambiciones y egoísmos, con ideales y aberraciones, con errores y aciertos y que, por encima de ese vértigo de humanidad, nos cabe a todos en su interacción una cuota de responsabilidad. Responsabilidad que, en la medida de cada quien y en su conjunto, puede generar alternativas que contribuyan a la neutralización de las lacras negativas y a la construcción de un mundo mejor y para todos.
Es precisamente esa capacidad constructora, transformadora, la que nos negamos al asumir la indiferencia. O nos la niegan? O nos inducen a negarla?
En este mundo doloroso y amenazado desde múltiples flancos, donde una minoría decide su destino a su propio antojo e interés, ella no permite espacios para criterios que abran caminos a la justicia y a la igualdad. La omnipotencia del sistema que se sustenta en el poder del capital y  se dinamiza aplastando toda oposición a su existencia, cuenta con armas múltiples para mantener su statu quo. Su arrogancia no admite interferencias y para ello pone en juego la supremacía de sus recursos. La fuerza bruta y los instrumentos de guerra han sido y siguen siendo los más idóneos a la hora de acallar a los pueblos y conquistar botines, pero formas más "sutiles" se han sumado para ejercer una efectividad tan peligrosa o más aún porque apuntan a la mente, anulando la capacidad de reacción y desvirtuando la realidad. El poder mediático, al servicio del poder financiero y actuando en forma paralela a éste, ha asumido por un lado el rol anesteciante que insufla insensibilidad inconsciente induciendo mansamente a la pasividad y, por otro, aquel de la desinformación perversa que interpreta al mundo manipulando la realidad de acuerdo a sus propios intereses. Sin advertirlo casi, somos  así presa fácil del artilugio montado con astucia en cada rincón de la Tierra donde sea necesario introducir la mentira para confundir y la distracción fácil para adormecer. De esta manera, resulta  sencillo actuar sobre mentes engañadas y sosegadas, para imponer los designios del "nuevo orden" imperialista. Cuando caemos en ese círculo hipnótico perdemos la perspectiva de la realidad y al vencernos en la indiferencia y la mansedumbre, el poder mediático, financiero e imperialista ha ganado, aún al margen de nuestra voluntad , una pequeña pero importante piedra más donde apoyarse. La manipulación guerrerista de la opinión pública,  las  muchas veces toleradas invasiones neocolonialistas consecuentes, los peligros inventados para justificar los crímenes constantes, el manejo alevoso del capital, la depredación impune, la prepotencia imperial autoasumida como indiscutible valor de arbitrio universal, el vil atropello a la democracia con que el imperialismo capitalista cual nuevo Atila, va arrasando a su paso, necesita -además de las armas de guerra- de la pasividad silenciosa y acrítica de los que sólo quieren reír.  

26 de marzo de 2012

UNA RUPTURA INELUDIBLE

Cuántas veces hemos escuchado en nuestra vida aquel viejo refrán que reza “La codicia rompe el saco” sin prestarle demasiada importancia o, en todo caso, sólo considerándololo  como una recomendación sana y necesaria para el mantenimiento de una conducta equilibrada, solidaria y generosa con el entorno, lo que no es decir poco. En incontables oportunidades hemos caído, sin dudas, en esa mención. 

La frase hecha nos facilita la comprensión del concepto que queremos significar pero, no obstante la profundidad de lo que entraña, su aplicación por lo general concierne a dimensiones domésticas, no magnificamos la intensidad de aquel mal a niveles mayores al del que puede afectar a alguien portador de un “saco”.  Sin embargo, hoy es inevitable proyectar aquella imagen de reducción conceptual a la macrodimensión adquirida por una conducta de comportamiento que domina los poderes que rigen, nada menos, que los destinos del mundo.

¿Qué otra cosa es, si no, la desorbitada ambición de poder basado en la concentración de riqueza lo que el sistema capitalista ejerce -sin consideración alguna fuera de lo que signifique el interés económico- en desmedro de todo valor humano y con total desprecio por la protección del planeta? Dos consideraciones estas, fundamentales e inevitables para una relación de equilibrio en el funcionamiento socio-económico de los grupos humanos y, de ellos con el hábitat que nos es común.

La enajenada apetencia de riqueza y tras ella del poder, más la mentalidad consumista que ha impregnado a gran parte de la humanidad en beneficio de la élites que han impuesto esa tendencia, y el cálculo cortoplacista del capital que prioriza el provecho inmediato depredando desaforadamente las riquezas naturales con olvido de su responsabilidad hacia el futuro, han transformado la realidad del mundo en un escenario de riesgo que sólo puede conducir al desastre.

 La especie humana, como objeto vulnerable frente a las mutaciones de la naturaleza, ha ido buscando y encontrando –a través de la historia- recursos para adaptarse y sostenerse en ella, usufructuando sus bienes sin suponerlos finitos. En esa actitud, no existíó consciencia de que el aprovechamiento del caudal que el planeta ofrecía debía tener límites. En la vacuidad de esa indiferencia, el sistema capitalista fue imponiendo el  modelo de consumo y producción que satisficiera su codicia sin reparar en consecuencias, mediante la explotación despiadada del ser humano y el medio ambiente.

Hoy, el mundo se enfrenta a un panorama de profunda y compleja amenaza que recorre desde el calentamiento global y sus palpables consecuencias, hasta la posibilidad de una guerra nuclear que extermine a la humanidad. Cualquiera de esos dos factores de terror provienen de una misma fuente : la búsqueda ilimitada e infinita por satisfascer la codicia. En el camino, en el que se impone la política y los negocios que benefician a unos pocos, va quedando como contrapartida la miseria del hambre, de las inundaciones, las sequías, los deshielos y los ríos imparables de refugiados ambientales y de guerras que golpean la realidad de cada día.

La construcción social de riesgos que el sistema actual ha ido creando, no ha hecho otra cosa que incrementar la debilidad que caracteriza al ser humano frente a la naturaleza. Sin embargo, la ceguera estúpida y suicida del sistema se mantiene inmutable y es incapaz de reaccionar ante una acumulación de riesgos y vulnerabilidades que conduce, por conclusión lógica, al desastre.

Sólo la ruptura con el actual modelo económico, de producción, distribución y consumo capitalista, haría posible frenar la amenaza que se cierne sobre el planeta. No obstante la capacidad devastadora de los tentáculos del sistema que todo lo abarca y todo lo asfixia, vemos con esperanza que van abriéndose en el mundo espacios de rebeldía, de indignación y rechazo al suicidio colectivo al que nos quiere conducir. Quizás sea posible aún que la consciencia de los hombres acuda al llamado de la razón y el amor, valores que la brutalidad del capitalismo se ha encargado de neutralizar catequizando su religión del oro.


10 de marzo de 2012

LA MUERTE ESCONDIDA TRAS LA MÁSCARA DE LOS DD.HH.

Si no estáis prevenidos ante
los medios de comunicación
os harán amar al opresor  y
odiar al oprimido. MALCOM  X.



Uno de los temas más recurrentes impulsados en los últimos años por las políticas de los países dominantes es, sin dudas, el del terrorismo y la necesaria defensa de los derechos humanos como un apéndice indiscutible. Estos dictados, que llevan adelante guerras e intervenciones para preservar aquellos derechos, son voceados  a mansalva por los medios de comunicación que adhieren sin chistar a dichas políticas. No hay día en que no nos inunden con la noticia de los reiterados  pronunciamientos de los gobiernos que, tan  preocupados por los derechos a la vida y a la libertad de los pueblos, no dudan sin embargo en masacrar –directa o indirectamente- aquellas facultades que simulan proteger. Este último, es el aspecto que en general los medios olvidan mencionar, porque tal actitud forma parte de la complicidad que les cabe en apoyo a la hipocresía reinante.
Archi reiterada resulta, por ejemplo, la prédica constante que EE.UU. proclama a los cuatro vientos sobre la necesidad de poner coto a la falta de derechos humanos que el régimen castrista le infiere a su pueblo. Por mencionar al azar sólo dos países de Europa donde los medios, en mayor o menor medida y cada uno a su estilo, apoyan sin tapujos la apreciación imperial de lo que habría que hacer o no hacer  en Cuba para poner fin a los supuestos derechos conculcados, son España y Suecia. El cerco establecido hace más de medio siglo a la isla con las criminales consecuencias recaídas sobre  la población cubana, nunca resulta para los sumisos mensajeros un tema de cuestionamiento y, menos aún, de reflexión que ubique al bloqueo como una acción violadora de los derechos humanos. El ejemplo, resulta uno de los innumerables flagrantes actos cuyos efectos devastadores salpican el orbe, desde la mano del poder capitalista y la obsecuencia cómplice de los medios.
Frente a ese panorama, al que nos resistimos a habituarnos al influjo de la machacona reiteración de hechos que podría inducir a la indiferencia, nos sentimos por el contrario, proyectados  a la necesidad de no perder oportunidad ni espacio para divulgar el alcance de la hipocresía y doble moral que conducen los destinos de la humanidad.
En los últimos días, noticias internacionales y revelaciones efectuadas en Suecia, nos arrojan al rostro dos muestras denigrantes de cómo funciona aquella mentalidad que sobrepone la codicia -individual o institucional- por sobre los valores humanos, diría sobre los derechos humanos, con los que se hacen gárgaras pour la galerie los poderes fácticos que sostienen al sistema capitalista.
Comencemos por casa. La proverbial imagen de Suecia que gira en el imaginario se cubre de todo tipo de virtudes pero, fundamentalmente, de aquellas que apuntan a una ética cuya pulcritud se sostiene en los pilares de la honestidad y el honor. Por lo menos ese es el discurso que nos venden desde las fuentes del poder institucional. Ese mismo que hoy, sorprendido in fraganti, no atina a como sacarse de encima el fardo que lo muestra en toda su vergonzante falsedad.
En Suecia existe una ley que prohíbe la exportación de armas a países que ostenten dictaduras y donde se atropellen a los derechos humanos. Acotemos que el país nórdico, en proporción con el número de habitantes, es el mayor exportador de armas en el mundo. Aquella ley contribuiría entonces a no agravar la situación de pueblos que sufren la violación de sus derechos y resultaría acorde con la moral que se predica hacia fuera.  Sin embargo, acaba de salir a luz un llamado Proyecto SIMOON mediante el cual Suecia no sólo continúa proveyendo de armas y asesoramiento a Arabia Saudita (país incluido en la prohibición) cosa que hace en forma solapada desde el 2005, sino que mantiene un convenio TOP SECRET mediante el cual establece la construcción en aquel Estado asiático de una fábrica de armamentos. Las 35 edificaciones que la constituirían tienen como objeto la modificación y renovación de robots, tanques y carros blindados así como la fabricación de explosivos y misiles. Saab y Ericsson, son algunas de las firmas suecas oficiantes en aquella creación. Como si esto fuera poco, corresponde anotar la otra infame simulación que el Estado llevó adelante. Ante la exigencia sine quanon de A. Saudita de que no fuera cualquier empresa la responsable del proyecto sino el propio Estado. 

Éste, viendo comprometido así su buen nombre, se protege y elude la disposición legal creando una empresa fantasma (SSTI) que le sirve de testaf rro. De esta manera puede llevar adelante el multimillonario negocio sin que los derechos humanos se enteren de la cínica estratagema.
Mientras tanto, nos enteramos a través del informe de la Campaña Internacional para la Abolición de las Armas Nucleares (ICAN por sus siglas en inglés) que existen más de 300 bancos, fondos de pensión y compañías de Seguros que financian la fabricación de armas nucleares. Dos de los más grandes bancos de España, el Santander y el BBVA, forman parte destacada en la lista de aquellas instituciones financieras. ¿Cuán numerosos cacareos se han escuchado sin embargo desde aquellos ámbitos hispánicos respecto a la necesidad de defender los derechos humanos de la isla caribeña, por reiterar sólo el ejemplo mencionado más arriba?  Incontables. ¿Cuántas veces, en cambio, hemos sabido a través de los medios  vernáculos o internacionales de una reclamación o una protesta por la concesión de créditos del Banco Santander y el BBVA y la propia emisión de bonos a 10 reconocidas empresas que fabrican armas nucleares, así como misiles y submarinos para su lanzamiento ? Los derechos humanos de las eventuales víctimas de armas tan silenciosa y cínicamente financiadas, no figuran en los contratos de las multimillonarias transacciones.
Para terminar, coloquemos la frutilla que faltaba. Más de la mitad de los 300 bancos que, en 30 países, comparten con otros gestores la indignante financiación de la industria mundial de las armas nucleares, están radicados en la tierra  de la defensa de los derechos humanos por antonomasia. Por supuesto, EE.UU., por si cabía alguna duda.


3 de marzo de 2012

VIDA DE PERRO


El azul intenso del cielo y los seis grados sobre cero de temperatura reinantes hoy, provocan –como siempre lo hacen estas transformaciones en el clima- un cambio en el ánimo que permite disfrutar más y mejor el bienestar que aún predomina en este país desarrollado donde vivo.

En efecto, a pesar de las imposiciones del Mercado y las políticas liberales que han ido dejando sus huellas a través de los últimos años en este territorio, Suecia goza sin embargo de privilegios injustamente inalcanzables para la mayoría de los países europeos. Cierre de fuentes de trabajo, pérdida de la calidad de servicios fundamentales ganados por las privatizaciones, etc. son algunas de las características comunes que sí, nos igualan en este mundo que ha globalizado el éxito del capital en detrimento del derecho de los pueblos a la dignidad y el bienestar. Sin embargo, muy lejos estamos aún de aquel panorama que exhiben los países que en el área del euro están padeciendo una crisis económica y social de enormes proporciones. Diferencia  lograda, entre otros múltiples factores, merced al margen alcanzado por anteriores políticas sociales y económicas impuestas por la socialdemocracia, que le otorgaron al país un nivel de vida muy alto que aún mantiene en gran medida y también por ciertos distanciamientos asumidos por Suecia  en sus relacionamientos económicos, Esto hace que la “familia Svensson” aún pueda –con altibajos- gozar de beneficios normales para esta sociedad que son metas  muy lejanas aún para otras.

Cavilaba sobre estos temas por la mañana cuando me dirigía a la Estación Central de Trenes. Allí compré luego mi billete en el dispensador automático y me ubiqué en uno de los cómodos asientos junto a una ventana. Frente a mi se sentó una pareja joven y su perro.
Un Border Collie de lustroso pelo blanco y negro que plantó su “humanidad” junto a mis piernas. Manso, amable, bien cuidado y educado, ostentaba las características propias de ese miembro ineludible de la típica “familia Svensson”, esa que construye con esmero el puzzley de la felicidad sumando a su haber la casa, el auto, el hijo/a y el perro.
El civilizado can viajero me dirigía, de cuando en cuando, una mirada que yo no supe interpretar si era de simpatía o desconfianza. Curioso, intenté averiguarlo dándole a probar un trozo del bizcocho que yo comía cuando los amos, al unísono y con horror, detuvieron mi gesto.
Con agitación, me explicaron que el hijo-perro estaba muy bien alimentado con su comida balanceada y que no podían arriesgar su salud con excesos de proteínas, glúcidos, así como  una serie interminable de elementos perjudiciales que no cesaban de enumerar mientras me dirigían miradas indignadas.
Yo, ruborizado por la gafe cometida con el pobre animalito, no sabía donde meterme. Asintiendo con la cabeza y sin hablar, desplegué el diario que llevaba conmigo y me puse a ojearlo. No di crédito a mis ojos cuando, frente a mí, un artículo sobre un tema tan lamentable como oportuno, daba cuenta de otras alternativas posibles a la de la realidad de ese perro de raza que tenía a mi lado.

Grecia, la infartada por la crisis, la cuna de la democracia, aparecía como escenario demostrativo de las diferencias. La crisis económica que agobia al país heleno  muestra hoy no sólo a una población que debe recurrir a la caridad pública para poder comer, sino el espectáculo dado por más de medio millón de perros abandonados  que vagan sin rumbo por las calles. Incapacitados de sustentarse ellos mismos, los griegos han optado por librar a su suerte a esos animales que exhiben así otra faceta de la crisis impuesta por el capitalismo criminal. Ante tal proliferación, las autoridades han comenzado a envenenarlos para disminuir la ola de esos hambrientos vagabundos.

Volví a doblar el diario y me quedé pensando en aquello mientras el amable paisaje de la campiña sueca desfilaba en la ventanilla. Observé al Colli a mi lado y absurdamente sentí como la necesidad de transmitirle aquella triste realidad de otro mundo. El, levantó en ese momento la cabeza y con una mirada casi humana pareció decirme “No es mi problema. Que paguen sus deudas.”  Luego, arrimó la cabeza junto a la mano de su ama buscando la caricia. Yo seguí mirando hacia fuera, tratando de no pensar en nada.



28 de febrero de 2012

BAJO LOS FULGORES DE LA CORONA...

...en un país de sombras largas, éstas pueden mostrarse muy largas y oscuras aunque allí, de ello poco se hable. Sí, por el contrario, mucho de democracia, igualdad y terrorismo. Es lo que resulta "políticamente correcto" en el intento por inhibir aquellas sombras que, no obstante, subsisten empecinadamente.
En este mes de febrero que fenece, abrieron los ojos al mundo en el mismo día, bajo el mismo cielo y las mismas leyes (?), dos niñas en el reino de Suecia. Sandra y Estella, son los nombres que eligieron para ellas. Ninguna puede aún elegir algo y -por diferentes razones- será poco probable que algún día puedan hacerlo.
Sandra, hija de Sabina Quliyiva y Salam Mohamed Ali; Estella, hija de Victoria y Daniel Westling, nacieron sin problemas y robustas. Estas son las únicas condiciones que las igualan. Sin embargo, para celebrar el advenimiento de una de ellas, trepidaron 42 veces las salvas de cañón en los aires de Estocolmo, ministros y cortesanos se agitaron y repartieron sonrisas, alabanzas y deseos de felicidad, la catedral se inundó de palabras bíblicas de protección, felicidad y esperanza para la recién llegada, conferencias de prensa congregaron decenas de cámaras y periodistas, ríos de tinta corrieron y lo siguen haciendo en adelante para comentar los detalles más banales e insignificantes de esa vida que ha comenzado a ser tema de atención interminable. Cuál de las dos bebas habrá merecido tanta atención ? Adivinen !
Sí, obviamente la agraciada fue la princesa Estella, nueva heredera al trono de Suecia, porque Sandra, desprovista de derechos elementales, tiene en cambio sobre su cabeza no la corona que probablemente lucirá aquella algún día, sino la sentencia de expulsión de Suecia hacia destino aún no determinado.
Mientras Victoria y Daniel, la pareja heredera al trono, disfrutan juntos la alegría del retoño recién nacido y  lo hacen público a todos los vientos, en el mismo país, bajo la misma bandera, la pequeña Sandra y su madre reciben la orden de expulsión a Azerbajdzjan mientras Salam sufrirá lo propio hacia Irán. Así de simple, cada uno hacia un país diferente de donde habían huido y donde sus vidas ahora, por distintas razones, corren peligro.
Las injusticias no tienen banderas. Ellas tienen la capacidad de albergarse dentro y fuera de cualquier frontera. Allí donde el poder establece privilegios estará presente. Allí donde los privilegios generan insensibilidad se mostrará en todo su esplendor. Esto es hartamente sabido. Sin embargo duele y mucho la constatación palpable de esa realidad en un país como Suecia que se precia de ser ejemplo de democracia e igualdad, no obstante lo cual aún sostiene a la ridícula y absurda permanencia de una monarquía mantenida por un pueblo que hoy observa inerme los desiguales destinos de dos niñas nacidas el mismo día sobre el mismo suelo.

23 de febrero de 2012

La dictadura sin rostro.


Hasta hace pocos años, los regímenes dictatoriales cometían sus felonías sin ampararse en el anonimato. Muy por el contrario, quienes ostentaban ese poder, exhibían con desparpajo y sin ambages, la soberbia de sus efigies a todos los vientos y a cielo abierto. Exhibicionistas a ultranza de sus poderes e impunidades, se reafirmaban en ellas brindando al mundo la confirmación de su existencia física, contundente y visible como representación del autoritarismo del que alardeaban. Esa aureola narcisista que los envolvía, permitía, no obstante la agresividad simbólica manifiesta, una ubicación referencial a la hora de ejercer la confrontación a ese poder.
El sometimiento de los pueblos bajo el despotismo de un régimen dictatorial, en la intención por liberarse de aquel dominio ilegítimo, apuntaba entonces sus esfuerzos hacia una entidad visible, palpable.  Si sobre esta presencia pudiera anotarse alguna ventaja, a la hora de establecer la comparación que marcaremos más adelante, ella radicaría en que la característica material de aquel sujeto permitía albergar la esperanza de alcanzarlo y destruirlo. Detrás del poder existían facciones que expresaban su soberbia, quizás el cinismo de una sonrisa estereotipada y repetida en la visión del imaginario colectivo y, por supuesto, la arrogancia de nombres y apellidos firmando los actos de la acción dictatorial. Esa presencia corporal, humana, representativa de la infamia, resultaba estimulante  en la confrontación, porque exhibía la meta a ser destruida a la hora de acumular fuerzas necesarias para ponerle fin.
Cuando conjugamos en pasado la referencia a las dictaduras nacionales no es que obviemos las numerosas que aún lamentablemente subsisten en el mundo. Pero, por lo expresado más arriba, sabemos que los pueblos alojan siempre la esperanza de que,  tarde o temprano, esos personajes que las encarnan caerán, son perecibles, ya que si la resistencia popular no alcanza para voltearlos, algún día la razón biológica acabará con ellos. A los que aún quedan en pie, casi podríamos catalogarlos como poseedores de una peligrosidad relativa, considerando el alcance de su poder y la caducidad ineludible del mismo,
Sin embargo, las transformaciones que han ido acrecentándose en las últimas décadas en aspectos fundamentales del quehacer humano, han trocado aquel fenómeno por el de la implantación de un poder supranacional, inasible, impersonal, sin rostro, que dicta a mansalva y sin escrúpulos los destinos del mundo y cuyo accionar supera de manera abismal las consecuencias de las dictaduras “tradicionales”, por llamarlas de alguna forma.
Hoy tenemos sobre nuestras cabezas la dictadura del Mercado que, infiltrada a través de la globalización por todos los rincones del mundo como un monstruo fantasmal, domina a su antojo el diario vivir de la humanidad. Ese nuevo poder que trasciende las estructuras estáticas, inútiles para controlarlo, mueve sus tentáculos con absoluta libertad y en su inmaterialidad -una de sus armas letales- elude todo enfrentamiento.
A la pérdida del control del Estado sobre su poderío, las naciones caen a merced de sus caprichos y surge la inestabilidad económica que genera la incertidumbre y el actual caos social que viven numerosos países.
Las características básicas  de inmaterialidad, universalidad e inmediatez que ostenta la actividad especulativa en el imperio del Mercado confunde a la masa, la desorienta, desarticula sus capacidades de reacción, porque este enemigo no tiene imagen y su accionar tiene la rapidez del rayo y la astucia enfermiza que prioriza el interés económico a los valores humanos.
Aquella lucha que era posible librar con probabilidades de éxito contra el dictador de turno, ese déspota que conocíamos con nombre y apellido, ha ido dando paso a un nuevo planteo: la necesidad de buscar nuevas armas, nuevos métodos para encarar estos tiempos de globalización vertiginosa dominada por los “dueños del mercado”, esa oligarquía financiera que voltea gobiernos, genera guerras, provoca crisis y con insensibilidad de robot esconde la cara y se sienta sobre fortunas inimaginables.